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martes, 26 de enero de 2016

El proceso de maduración del "cachorro humano"



Recupero aquí un resúmen de mis apuntes en la formación de Especialista en Intervención Preventiva, (Ecología de Sistemas Humanos) de la Escuela de Terapia Reichiana. Estos conceptos ha sido varias veces expuestos en charlas y grupos de crianza, pero siento de interés volver a sacarlos aquí a la luz, dada la cierta receptividad que percibo, desde varios sectores, para entender qué sucede con las fases del desarrollo y cómo nos situamos en torno a la crianza.

Así pues, inicio con una cita:

“Dando crédito a las palabras de Van Gogh cuando escribía el arte es el hombre agregado en la naturaleza, podemos afirmar que Wilhelm Reich fue un artista y un investigador del arte; porque toda su vida, reflejada en su obra, fue un intento por descubrir las leyes funcionales del animal humano y los medios para recuperar su naturaleza específica”. X.Serrano y M. Sánchez Pinuaga, “Ecología Infantil y Maduración Humana”.

Exponemos a continuación brevemente, y tal como se manifiesta en el título, el proceso de maduración del “cachorro” humano. Partimos del legado de Wilhelm Reich y consideramos que para estudiar al hombre, al niño que se hace hombre, hemos de tomar una visión integral y englobarlo en la naturaleza para seguir el sentido propio de nuestra especie. Lo humano y lo natural forman un contínuum. Ciertamente, el hombre pierde su naturalidad en pos de lo social, pero eso le lleva a la enfermedad.

Pensamos que la salud es una utopía y que las dinámicas que se llevan a cabo en la sociedad actual, por la rigidez, la falta de contacto con los ritmos naturales, la prevalencia del miedo y el individualismo, no nos acercan a esta anhelada salud, entendida tal y como la OMS se encargó de definirla.


Consideramos que la maduración sigue una lógica funcional, la naturaleza no es mecanicista, los procesos vivos no son rígidos. Destacamos, para esta breve exposición del proceso de maduración del mamífero humano, los siguientes conceptos clave para entender nuestra teoría: estructura de carácter, biopatía, teoría de los tres cerebros, maduración céfalo-caudal.

Por estructura de carácter entendemos la forma en que se ha organizado un individuo, cómo le llega el mundo y cómo es capaz de interactuar con el entorno y consigo mismo. Entran aspectos bioenergéticos, psíquicos, caracteriales y musculares. Depende la estructura de carácter de la predisposición constitucional, el metabolismo energético, las relaciones familiares infantiles, los bloqueos musculares, el funcionamiento neurovegetativo y la realidad actual del sujeto.

Reich introdujo el término Biopatía para referirse a alteraciones globales del organismo. En palabras del propio Reich: “es una patología con origen en una disfunción (contracción) del sistema nervioso autónomo que altera toda la función biológica de la pulsación plasmátia del organismo”. El organismo está totalmente implicado, aunque algunos segmentos estén más afectados que otros. A nivel celular encontramos una situación de retracción, un terreno energético deficitario.

La teoría de los tres cerebros es una aportación que recogemos de McLean. El encéfalo está estratificado evolutivamente en tres niveles. La parte más antigua es el r-complex o complejo reptiliano, encima se desarrolla la corteza límbica, que es común en los mamíferos primitivos, y sobre ella está el neocórtex, que empiezan a tener los primates y, mucho más desarrollado, el ser humano. El r-complex se relaciona con lo instintivo, la afectividad y la emoción están en el límbico y los procesos cognitivos superiores se sitúan en el neocórtex.
 
Maduración céfalo-caudal hace referencia al proceso de desarrollo del ser humano, de la cabeza a la pelvis. Cuando nace un bebé su cabeza es grande en relación al resto de su cuerpo, así también tiene mucha más funcionalidad: la boca le permite mamar con fuerza, puede oir, puede ver... pero sus movimientos son todavía torpes. Poco a poco se irán integrando las manos, el cuerpo entero.
 
Período crítico biofísico. (hasta final del primer año de vida). La energía está concentrada en los primeros segmentos (ojos, boca). Es un período delicado de desarrollo del ser humano. Nacemos frágiles, necesitamos un período de unos nueve meses más de cuidados prácticamente como si estuviésemos en el útero materno. Esa fragilidad también nos permite una gran plasticidad. En el momento del nacimiento las neuronas corticales están muy separadas y hay pocos brotes dendríticos, es decir, hay pocas interconexiones entre ellas. Interferencias exteriores (ambiente agresivo) perturban de forma considerable el trabajo de integración interneural. El nivel de carga energética del primer segmento modula estas interconexiones entre neuronas, que serán la base del ser humano pensante con conciencia de lo que siente. Sin contacto maternal se ha observado que se reduce la arborización dendrítica.
 
Fase oral primitiva (de 0 a 3-4 semanas, parte también de vida intrauterina). Existe predominancia del cerebro reptiliano. Gobiernan los instintos, lo neurovegetativo. “ Es bien sabido que, en el hombre, por la extraordinaria prematuridad de su nacimiento, este periodo de troquelado o de urdimbre tiene una importancia mucho mayor que en el resto de los animales. Hay en el momento de nacer tres inmadureces básicas: la de su sistema nervioso, la inmadurez inmunológica y la inmadurez enzimática”. Carballo, 1972, citado en “Ecología infantil y maduración humana, de Xavier Serrano y Maite Pinuaga. Experiencias distresantes en este periodo configuran las características propias de una Estructura Mimética-Psicótica. En este caso, cuando ha habido un fuerte impacto agresivo del medio (madre ausente, poquísimo contacto con la madre, pocos cuidados, enfermedades, ingresos hospitalarios...), no hablamos de carácter, porque el sujeto no va a poder organizar un “yo”. Los primeros segmentos están alterados, existe poca vitalidad y el sujeto tenderá a mimetizar con el ambiente. Cuando se descompensa el equilibrio estructural aparecen las biopatías primarias, enfermedades graves, que, como hemos dicho, afectan al organismo en su totalidad, son degenerativas.
 
 
Fase oral primaria (de 4ª semana hasta 1 año de vida aprox.). Es un período biológico de maternage. Aquí se conforma la primera identidad biológica. Se desarrolla el sistema límbico. Pasamos a lo neuromuscular, el cuerpo va adquiriendo más autonomía, se puede mover más y con mayor control. “Todo recién nacido tiene su propia individualidad, su nota emocional peculiar y es preciso conocer esa nota si se pretende comprender sus reacciones emocionales.- Reich,1948-. Es lo que Navarro describe como yo biológico, que va dando paso al yo psíquico-identidad del yo”. X. Serrano y M. Sánchez Pinuaga, “Ecología Infantil y maduración humana”. Experiencias distresantes en este periodo configuran las características propias de una Estructura Nuclear-Fronteriza con núcleo psicótico, con muy poca o nula satisfacción oral. Descompensaciones en el equilibrio que puede alcanzar el sujeto (siempre tendemos a la supervivencia y buscamos compensar como sea) pueden llevar a biopatías secundarias, enfermedades también degenerativas como las del grupo anterior, pero con mejor pronóstico ya que el indivíduo tiene mayor carga energética.

Fase oral secundaria (de 12 a 36 meses aprox.). La energía baja a los segmentos siguientes: cervical, torácico, diafragmático, abdominal (en éste último ya se produce el pasaje de la oralidad a la genitalidad).

Adquiere funcionalidad el neocórtex, necesario para la posición erecta. Nos da la dimensión espacio-temporal. Ya tenemos la posibilidad de realizar procesos cognitivos superiores (representaciones, simbolizaciones, razonamientos)

Una aportación posreichiana considera que aquí existe la primera diferenciación sexual: tener o no tetas.


La figura del padre se hace cada vez más presente.

La represión y conflictos en este periodo dan lugar a mecanismos de defensa psíquicos y musculares que configuran la Estructura Nuclear-Fronteriza con núcleo depresivo. Existió cierta satisfacción oral pero hubo una brúsca pérdida de ese contacto (un destete...). Las alteraciones, que ya no son biopatías, son enfermedades somatopsicológicas. Se huye de la angustia a través de la enfermedad, el cuerpo habla a través de ella.

La base genuina del "fronterizo" es la ambivalencia, que es lo que vivió tempranamente, por ejemplo, con la desaparición brusca del pecho, pero no de la madre, presencia intermitente de la misma, etc. Esto provoca mucha rabia contra un elemento al que no se puede agredir porque se lo necesita. Es el momento de una gran funcionalidad energética de la boca, los otros segmentos se van añadiendo pero la boca ha sido la zona de conexión con la vida, la que ha ido ayudando a integrar el entorno mediante el tacto de los labios, el gusto, el alimento... Si hay frustración de base, el proceso de separación-individualización, la autonomía, en definitiva, no se va a poder trabajar bien. Esta frustración produce bloqueos musculares, en los ojos por ejemplo, donde hay fuerte tensión. Es frecuente la rabia oral, la destructividad.

La etapa anal y fálica, son reactivas, son “normales” pero no se dan en un proceso de desarrollo saludable.

“La primera integración que hemos de alcanzar es la propia, y se cimentará en el hecho de sentir el cuerpo entero, de identificar la totalidad que somos. De esta primitiva realidad corporal trascenderemos hacia otras más simbólicas y sociales, pero el Yo primero es cuerpo”. María Montero-Ríos en “Saltando las Olas”

Fase genital (de 36 meses a 6-7 años)

Debería darse aquí una funcionalidad armoniosa del córtex, el límbico y el cerebro reptiliano. La energía baja a la pelvis.

Hay una identificación con el progenitor del mismo sexo y atracción hacia el progenitor de sexo contrario. El niño necesita mostrarse y que se le reconozca.

Entramos en lo social. El niño necesita oportunidades para la satisfacción sexual con sus pares, ir más allá del autoerotismo.

El complejo de Edipo, no se daría en una sociedad saludable. En la Es.Te.R. se habla de un Edipo Positivo Referencial como forma de facilitar al niño la referencia paterna pero sin anular, dejando libre la expresión. Los progenitores deben tener una identidad sexual definida y asentada para facilitar este proceso a sus hijos.

La represión en esta fase da lugar a la Estructura Adaptativa-Neurótica.
Si se imponen importantes trabas en el desarrollo del individuo aquí, pero medianamente ha vivido en un ambiente acogedor y ha tenido un buen maternage, el sujeto ha podido estructurarse y ahora tiene fuerza para realizar un proceso defensivo que le permita sobrevivir en su ambiente.

Son cuerpos de alto tono, hipoventilación, tendencia a las contracturas, placer limitado y roles bien asumidos. El neurótico tuvo su “gran problema” en la época edípica (3 años aproximadamente), cuando existe el descubrimiento del cuerpo, de la sexualidad. Por trabas, represión, en las manifestaciones de sus pulsiones (masturbación, interés sexual, conductas seductoras...), el Edipo no se resuelve, hay una fijación, se agarra el sujeto a pseudo compensaciones, y eso le permite no sufrir mucho, aunque tampoco sea mucho su goce... En su realidad actual, el neurótico es un ser adaptado básicamente, que vive su vida con “normalidad”.

El carácter sano, genital, es una utopía.

En relación a la entrada a lo social, y ya que la escuela juega aquí un papel tan importante, ofrecemos algunos apuntes acerca de la Educación: (sobre “Summerhill”, de Neill, expuestos por Inma Serrano y Jordi Martínez, de “Donyets”)

- El concepto de autorregulación
- Libertad es diferente a libertinaje
- Autoridad: anónima, evidente, natural

- Programas:lineales,circulares, flexibles

Autorregulación es un término elaborado por Reich, que contrapone al concepto de sublimación. Reich considera que el niño puede crecer sin que se le imponga una moral porque es naturalmente bueno. Las pulsiones destructivas son secundarias, fruto de la represión de instintos naturales que deberían respetarse. Igual que la naturaleza se autorregula, igual que lo hacen plantas y animales, así el niño, si lo dejamos, sabe igualmente qué cantidad comer, abrigarse o no según siente, correr si hay peligro, etc.


Libertad vs libertinaje. Defender la libertad puede llevar a malos entendidos y hacer pensar que es dejar al niño que haga lo que quiera siempre y en todo momento. La libertad que tiene el niño por derecho no está reñida con lo que llamamos límites estructurantes. El adulto no ha de delegar en el niño responsabilidades, decisiones, para las que no tiene madurez. El adulto ha de acompañar al niño en su crecimiento. El niño, a la par que es respetado, va aprendiendo a ver y a respetar al otro.

Autoridades diversas. La autoridad evidente era la que se usaba en nuestras escuelas hasta hace una generación más o menos Hoy, en educación, existe una autoridad anónima, que es sutil, que es muy peligrosa porque hace creer al alumno que es libre. Es la autoridad del que seduce “para llevar a su terreno” al seducido. Los niños aprenden contenidos adulcorados sin plantearse si realmente son importantes para ellos. Por el contrario, la autoridad válida sería la natural, la que viene por méritos propios de la persona que la ejerce. El educador puede tener autoridad porque es un adulto maduro con recursos y capacidad para acompañar al niño, desde el respeto y la confianza en su desarrollo. Esta autoridad te la dan, no la impones artificialmente.

Programas lineales, circulares, flexibles. La educación convencional se ha basado en programas lineales, con sus temarios y objetivos. Poco a poco se ha ido introduciendo un modelo en espiral, que considera que no aprendemos en línea sino en círculos que se van agrandando. Inma Serrano y Jordi Martínez, de Donyets (escuela libre vinculada a la Es.Te.R., Valencia) exponen como más adecuado y real un proceso de aprendizaje en el que se van siguiendo trazos caprichosos, de inicio y final no definido, de recorrido aleatorio. Así aprenden los genios, así es como los niños, si los dejan, empiezan a experimentar con el mundo. Es la forma en que el conocimiento y el trabajo van unidos a lo lúdico, al placer.


domingo, 27 de diciembre de 2015

Sobrepasados...

Días de consumo, de experimentar la abundancia con comidas y cenas copiosas, de compras al límite de las posibilidades, dias de colas, luces y sonidos... Días excesivos muchas veces, demasiadas. Especialmente excesivos para los pequeños de la casa. Quiero poner énfasis en ello, señalarlo y llevarlo a la reflexión desde diversos puntos de vista. Como quien saca a relucir un objeto escondido e invita a verlo desde arriba, abajo, por diferentes lados...
De exceso hablaba, en relación a cómo pueden vivir en general los pequeños de la casa los días festivos de Navidad. Y los previos también, cuando los preparativos en casa y en el colegio.
Al decir exceso, me refiero a la incapacidad para digerir adecuadamente la estimulación recibida. Cuanto más pequeños, más inmaduros y por tango más incapaces. Cuando un sistema recibe más inputs de la cuenta, se sobrecarga, digamos que no metaboliza bien, que se indigesta. Signos visibles de ello pueden ser indicadores biológicos o sociales tales como trastornos en el sueño, irritabilidad, resfriados, trastornos digestivos, malhumor... 
Eso les suele suceder a los niños en estas fiestas llamadas navideñas, que son también de fin de año y reyes. Y además, de las que se dicen que ellos son los protagonistas. Bueno, eso dicen los adultos. Pero...
Empecemos por las previas, la prenavidad. En el colegio "normalizado" de turno, se empieza a preparar la Navidad (me ha salido con mayúscula ahora, vaya...). Y es algo muy importante, les llega a los alumnos. Hay un festival de fin de trimestre en el que las diferentes clases exhibirán sus bailes y dotes artísticas. En el teatro o similar (depende de los recursos), habrá una representación del Belén, con sus pastorcillos, la virgen, San José, el niño, los angelitos, la estrella... Eso que ven los papás y mamás, y demás familiares, en un rato, pongamos una hora aproximadamente, supone más de un mes de ensayos. Entre clases, tras las clases, comiéndose al recreo...
Suele pasar, no es difícil imaginarlo, que desde dirección sienten jugarse el prestigio, y lo mismo pasa con el resto del profesorado. Así los niños reciben la presión por que salga bien algo que, si en algún momento les gustó un poco, empieza a perder toda la gracia al tercer grito nervioso de cualquier maestro que exija la perfecta puesta en escena. No se ha tenido en cuenta sus ritmos, no se ha transmitido el gozo de celebrar algo que tiene una profunda significación arraigada a la vida. A los niños pequeños les sobrepasa el festival navideño. 
Y vamos ahora con el chantaje emocional. Tanto en el colegio como en casa se empieza a hablar de la venida de unos seres mágicos, que traen regalos a los niños si se han portado bien. Que los van mirando, les dicen, que los observan (un Gran Hermano en casa y... En todos lados). Sobre los 5 años se empieza a desconfiar... Pero antes, antes hay un pensamiento "mágico fenomenista" por naturaleza, que se debería dejar fluir en un contexto respetuoso y cuidado. La presencia todopoderosa de esos seres que traen juguetes, hecha al gusto y medida de los progenitores que le toquen al niño, distorsiona, confunde y, en algunos casos, crea miedos, inseguridades y culpabilidad.
Añadimos que se lleva a grandes almacenes y centros comerciales a esos niños. Sitios de sobreestimulación lumínica, de sonidos, olores... No están los pequeños preparados para tanta información de golpe, tanto imput que pelea por ser él el que llegue a la retina, a los oídos, al deseo... No se coloca bien, no se filtra, entra de golpe, invade, desordena... A los niños les sobrepasan los centros comerciales y sus derivados.
Como les saturan las eternas reuniones familiares con gente que no conocen tanto, que no son de su entorno inmediato, que ponen nerviosos a sus papás, que les piden cosas contradictorias, como que no hablen, o que canten aquella canción tan graciosa... Gente que no los mira, que no atienden a su sueño, a su curiosidad tranquila por aquél juguete que papá corre a desempaquetar...
Suelen ser días de exceso éstos. Cierto desenfreno y reactividad, querer los adultos proyectar en los niños nuestras carencias, utilizarlos como excusa...
Pero también podemos parar, observar cómo la vida renace en cada uno de ellos, nuestros pequeños. Podemos silenciar la algarabía y dejarnos sentir. Y que los olores entren poco a poco, y las luces, y el tacto... Lentamente, suavemente... Podemos disfrutar del calorcito de un cuerpo que se acurruca a nuestro lado, de unos ojos que preguntan... Es posible...
Aunque  las luces ahí fuera son tan potentes, tan llamativas...
Días de exceso, éstos...

lunes, 3 de agosto de 2015

Primera relación.

Tengo frío, no se mueve nada aquí, miro las mismas sombras de hace mucho... Y esa luz a lo lejos, flojita, esa claridad que entra de ahí, como siempre. Muevo lentamente las manos, desplazo los dedos por esta superfície que me sostiene, me entretengo llevándolos un poco más lejos que la otra vez. Puedo hacerlo, noto el tacto familiar de esa tela, y el olor dulzón me llega con cierta fuerza. También me es conocido, me tranquilizo... Uy, se movieron las piernas, fuertemente. Algo que me arropaba se ha movido, siento más frío, y ¡hambre!. No se mueve nada ahora, nada. Me quedo en esta quietud, siento algo dentro, duele... Tengo miedo, ¿qué va a pasarme?. Me sale un grito, y otro, y más, grito con todas mis fuerzas, tengo mucho miedo ya, eso de dentro duele más y más, parece que voy a deshacerme, no lo soporto.
Ah, la luz, más luz... ¿Es ella?. ¡Es ella!. Sus pasos, su cara, la voz... Ven, ven, ven, por favor, ven, ven, ven.... Ah, sí... Ese olor... Me coge, me coge, aprieta mi cuerpo, siento sus brazos rodeándome... Me dice cosas, qué sonidos más dulces... Y esa cara, esos ojos que me miran... Es ella, por fin, ella que está aquí. Ríe, me río, se me mueven los brazos, las manos, y qué  calorcito...
Abro la boca, buscó, huelo, tanteo... Empiezo a mamar, chupo con muchas ganas, trago, casi con desespero. Me voy llenando, ese dolor va a menos, a menos, a... Ya no duele. Estoy lleno por dentro, siento todo mi cuerpo caliente, un hormigueo me recorre de cabeza a pies...ummm... Tengo sueño... Qué bien huele... Me Muevo a los lados, en sus brazos voy suave de un lado a otro... Qué placer... Y se me cierran los ojos... No la veo pero siento su tacto, el olor, sus sonidos... Su... ¡Eh!, no, no... Nada se mueve, otra vez la superficie fría, eh, no, no, no te vayas...¿qué ha pasado?


lunes, 16 de febrero de 2015

modelos educativos



¿CÓMO EDUCAMOS?
Punto uno: sepamos verlos...


Hay varias maneras de acompañar a nuestros hijos. Podemos ser permisivos, tomar la opción de dejarles hacer de todo, o bien ser autoritarios, y marcarles firmemente lo que han de hacer y lo que no... Tenemos entre medio muchas maneras de hacer, un abanico de posibilidades, que van de uno a otro polo de ésta imaginaria línea. Los abuelos de hoy, mujeres y hombres entre los 60, 70 años, en general actuaron de forma rígida con sus hijos (que hoy tienen entre 40 y 50...). Eso sí, como ellos decían en su momento, nada que ver con lo que hicieron sus padres con ellos, que en muchos casos les obligaban a llamarles de "usted" y a la mínima sacaban la vara o la zapatilla. Vaya... Sin embargo,  muchos de esta generación de 40, 50 se pasó al extremo de permitir todo o casi todo a sus hijos. Que se laven si quieren, que vengan a comer, o no... que estudien lo que quieran y si no quieren pues no, les dejaremos escoger la hora de levantarse, la hora de irse a dormir, la ropa que se ponen... Trataremos que tengan los juguetes que deseen, que puedan ser felices, y el cole... bueno, las notas no es en absoluto importante... Y ahora esos hijos, los de 30 y 30 y tantos, se quejan muchos de lo poco que sus padres se preocuparon por ellos, de lo poco que los marcaron. Y con sus peques: habrá que poner límites, no vamos a dejarles que hagan lo que quieran... ¿o sí?, ¿en qué momento?, ¿cuando?... Péndulos, que van y vienen, que serpentean a veces, que se detienen, que corren... péndulos caprichosos e irregulares que vamos siguiendo. Y siempre, siempre, la cierta insatisfacción, el sentir vago de que nada de lo que hagamos está del todo bien hecho. Una tremenda confusión nos ronda a la hora de abordar el tema de cómo educamos a nuestros hijos.
Pero ¡habrá que posicionarse!. Algo habrá que hacer, no vamos a renunciar a ser protagonistas de nuestra vida y a acompañar a los nuestros en su camino a la madurez...
Os invito a verlos a ellos, a los pequeños, ya desde bebés. Verlos. De verdad. Porque viéndolos, ellos nos van a ayudar en nuestros puntos ciegos. Sin necesidad de grandes estudios, sin tenerse que empapar de los últimos best sellers sobre educación. Ellos, los pequeños de la casa, nos pueden trazar líneas a seguir si sabemos verlas. ¡Claro que sí que vienen con su particular manual de instrucciones!. Sólo falta parar un poco y dejarse sentir. Sentir desde la empatía, sentir el desgarro de un bebé separado de su madre al nacer, sentir el desespero de la separación cuando lo dejamos en la guardería, sentir el dolor de la humillación de la que fue objeto cuando se escapó un pipí, Sentir, sí, sigamos, cómo lo aturdimos con tanto regalo de reyes, y cómo lo descolocamos (y son prácticas que atentan contra los derechos humanos) cuando lo disfrazamos en carnavales de algo que nos viene en gana cuando ni entiende, ni toca, ni puede de ninguna manera ser partícipe de lo que sucede...
Luego vienen otros momentos y otras edades, pero ahora aquí, me quiero centrar en estos primeros años e invitaros a verlos, a los pequeños, en sus múltiples situaciones. Si entramos en empatía con ellos, vamos, seguro, a saber acompañarlos. Porque nos acercaremos desde el "te entiendo". Y así abordaremos las situaciones que se vayan presentando. Sólo así, esas maneras de acompañar a nuestros hijos se reducen a una: acompañar desde la empatía. "Yo te entiendo".

jueves, 8 de enero de 2015

la culpa

Es algo que llevamos tan dentro nuestro, nos limita tanto y nos hace tanto daño que, en estos días en los que tan recientemente hemos tenido "la visita de sus majestades los Reyes Magos" quiero hablar de ello y llevarlo a la reflexión. El tema de la culpa, sí.
No nacemos con la culpa (aunque bien se encargó la Iglesia Católica de hacerlo creer así), venimos al mundo limpitos y llenos de vida que quiere pulsar en nosotros. Tenemos unas necesidades biológicas que han de irse cubriendo por nuestro entorno más inmediato (la madre a ser posible), y vamos evolucionando, a trancas y barrancas, con trabas que se van poniendo en nuestro ritmo natural de crecimiento, compensando, recomponiéndonos, encogiéndonos muchas veces, expandiéndonos las menos.
Entrada la edad de cierto entendimiento se empieza a oír "te has portado bien", "te has portado mal", "es una niña muy buena", "qué malo es"... Y en nuestros 2 o 3 años, la edad de lo contrastado, del blanco o negro, empezamos a sentir profundamente la culpa. Si algo no hemos hecho bien es que somos malos, no dignos de amor. Da igual que no lo hayan dicho los adultos directamente, de forma sutil percibimos miradas que desaprueban, que desacreditan y... ridiculizan. 
Como niñas o niños entramos en la complacencia porque queremos ser queridos, tenidos en cuenta. Y nos sentimos fatal cuando recibimos algún mensaje negativo que nos conecta con "soy malo". Y, claro, las pulsiones de rabia, de agresividad varia, van quedándose dentro, sin poder salir, cada vez más guardadas, arrinconadas, para ser el niño o niña perfecto, el hiperadaptado, 
Escribo ésto tras haber visto la carita de circunstancias de un niño de unos 6 años, cuando le preguntaron si se había portado bien (por lo de los regalos de Reyes, sí), y el niño, inseguro y avergonzado, respondió flojito: "regular...". ¿Qué sentiría que había hecho?. Qué soledad tan grande y ¿qué culpa era esa?... 




jueves, 12 de junio de 2014

Sara Carbonero:"un mes no es nada"

Lo comento por aquí porque como a otros profesionales de mi línea me preocupa la imagen que pueden dar los famosos y el ejemplo que pueden ser para miles de personas en lo que hacen. Y me importa bien poco que sean ejemplo para llevar un tipo de calzado, un tipo d peinado o para comprarse tal coche... Lo que me hace pensar y quiero llevar a la reflexión, como ya hice con la mochila de Shakira, es el ejemplo que pueden dar en temas de crianza.

Porque es uno de mis grandes temas, sí, y si es uno de mis grande temas es porque considero, como muchísimos otros profesionales serios y comprometidos, que en la crianza nos la jugamos. Que en estos primeros años, estos primeros meses, estos primeros días, se fragua, se graba a fuego, nuestro posterior estar en el mundo. Nos estructuramos en esta época y todas las trabas que se pongan al sano crecimiento del cachorro humano van a ser terribles obstáculos para el día de mañana, un lastre tremendo que con muchas dificultades podemos llegar a quitarnos... Y quizás nunca del todo.

Bien, y ahí voy hoy, con la frasecita que leo en un medio d comunicación acerca de la estancia d la guapa periodista en los mundiales de Brasil. Me cae bien, me parece majeta, pero cuando oigo que se va un mes y que no pasa nada... Ahí me entran las alarmas y la pena. Señorita Sara, quizás no sepas que para el poco tiempo de vida de tu cachorrito un mes es una eternidad, quizás has entrado en la ceguera da las madres trabajadoras que piensan que se puede hacer todo. No va así. Para los que me quieran escuchar, no va así.

Si no basta con decir que el bebé siente el abandono físico, la ausencia del ser que lo cuida, como una herida que no entiende ni tiene forma de procesar, si no basta con decir que una madre a la que se le puso a tope la oxitocina porque tuvo un parto natural siente un enamoramiento de su hijo que le impide separarse de él lo más mínimo, leed sobre la teoría del apego, del tal Bowly.

Puede, como en muchos otros casos, que la madre sienta de coco, que razone lo que quiere a su nene, que sienta que lo va a dejar en buenas manos.... Pues ser. Pero ahí va a haber una herida. Eso es lo que digo y decimos muchos. Ahí, ojo, va a haber una herida profunda que se traducirá en vete a saber qué miedos y reacciones en posteriores relaciones. Van a haber muchos más factores. Unos sumarán, otros restarán, y se hará un carácter, con una base más o menos incierta. Mamá no estuvo... Porque no estar al cien por cien es no estar. "Sólo un mes...". Un mes, ni más ni menos. Cuando a veces han bastado cinco fatídicos minutos para tirar por tierra una vida...


lunes, 15 de octubre de 2012

nueva web de la es.te.r. en relación con la Ecología de los Sistemas Humanos


También la destaco aquí. He entrado en ella y me parece una página con interesantes aportaciones. Ahora que estamos preparando el curso de Crianza Ecológica y Prevención Psicosocial en diferentes ciudades del estado español y del mundo, esta web viene a ofrecer más contenido en relación con este trabajo.


así pues:

 www.ecologiasistemashumanos.com
nueva web de la es.te.r. para dar espacio a lo desarrollado dentro del Instituto de la Ecología de los Sistemas Humanos. Vale mucho la pena visitarla, nos ofrece información varia acerca del trabajo del equipo multidisciplinar de profesionales comprometidos con la idea de mejorar este mundo, llevándonos a la conciencia de tantos puntos ciegos. El primero, el más peligroso, no sentirnos parte de esta naturaleza a la que maltratamos, empezando por la de nuestros cachorros humanos.

lunes, 2 de enero de 2012

taller familiar, Pati de LLibres, Sant Cugat


Creixo amb tu (amb Encarna Leiva) / Infants de 0 a 6 anys + adult / 120 euros per família
Cada dimecres de 17.30 a 18.30 h durant els mesos de gener, febrer i març
Espai d’acompanyament familiar on es donen eines, tot jugant, a partir de materials plàstics, contes, músiques... per conèixer les etapes evolutives dels fills i poder apropar-nos millor a ells, redescobrint els nens i nenes que vàrem ser nosaltres. Es tracten diferents temes en funció de les necessitats i inquietuds del grup (son, menjar, control d’esfínters, rebequeries, límits...). Entenent el cos com a mitjà d’expressió, treballem les tensions, els bloquejos de la percepció i la construcció de la identitat partint de la psicomotricitat.