Ada, Manuela, ahí estáis, habéis llegado. Ada, Manuela, pensé que no era posible y sí ha podido ser. Me resulta casi increíble, no doy crédito, me habéis roto los esquemas. Y me alegro profundamente. ¡Yo pensaba que era incompatible!. No podía ser llegar arriba sin haber trepado, sin haber machacado por el camino, sin haberse labrado a base de golpes, de empujones, una personalidad rígida, fría, distante, calculadora... ¿Cómo si no, se iba a llegar?. Se llega, sí, pero se convierte uno, una, en un ser acorazado hasta las cejas, resabido al máximo. Se entra en otros códigos de comunicación, se cambia la vida, se aleja uno, una, de lo terreno y se convierte en morador de una cima solitaria, en donde apenas cabe nadie más. Y las cosas del mundo, lo del día a día, queda tan lejos... Se ocupan grandes despachos, se deja de ir al súper o al cine, se asiste a rimbombantes reuniones, te invitan a eventos, te asesoran sobre tu imagen, y dejas de ser aquél ser... humano. Ah, pobre de mí, eso pensaba, y era una de mis pocas cosas seguras que tenía. Vaya, vaya, señoras, quién lo iba a decir...
Ahí estábais ayer, en el prime time, acariciando alcaldías de estas dos grandes ciudades... Ahí, las dos, frescas, amables, claras, sencillas y serenas... Tan, tan "normales"...Ahí estáis, atendiendo a los medios, sonriendo victoriosas, alegres, vitales. No sé si cansadas, imagino que sí, pero no lo parecíais...
Y os leo, más allá de las palabras y los discursos, os leo el cuerpo, el gesto, la mirada, la pose, el estar. Bocanadas de aire fresco siento, al veros en el movimiento. Qué bien, qué maravilla, esto es posible. Dos mujeres, dos generaciones, ahí. Con voces honestas, profundas, que dicen lo que sienten, desde la tranquilidad que da la conexión. No el hacer ver, no la imagen, no la mentira.
Vaya... señoras, me habéis roto los esquemas. Ha sido emocionante ver a dónde habéis llegado. Muchas, muchas, muchas gracias. Por estar ahí.
contenidos relacionados con el cuidado del cuerpo y el movimiento desde un punto de vista bio-funcional, siguiendo el paradigma que estableció Wilhelm Reich. Una visión integral de las personas desde la "Ecología de los Sistemas Humanos" (Escuela Española de Terapia Reichiana). Buscamos sobre todo, como objetivo, hacer reflexionar acerca de lo saludable y lo que no lo es, entendiendo como saludable lo vital, lo energético, lo que pulsa.
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martes, 26 de mayo de 2015
lunes, 24 de noviembre de 2014
¿por qué decimos "insostenible" en vez de "insoportable"?
Es una pregunta, una invitación a la reflexión, un hacer pensar... Me llega desde muchos lugares, desde ambientes varios, se dice a montones ahora: "se me hizo insostenible seguir yendo a buscar al niño al cole...", "lo que vivía con su pareja al final no era sostenible", "vamos a buscar la forma para abordar esta insostenible situación en la empresa"... Sostenible, insostenible.
La actitud que acompaña a estas frases, con esta palabra en su afirmación o negación, es básicamente tranquila ( o aparenta), básicamente conciliadora (otra palabrita de moda), dicha por alguien que quiere mantener la serenidad, que no desea conflictos.
Sostener o no sostener... Y ¿qué pasa con "soportar"?. ¿Son sinónimos o no?. No del todo, parece, tiene matices la cosa. Porque decir que es insostenible queda más suave, y si ponemos el "insoportable"... si decimos eso... ¿qué sucede?. ¡Comprobadlo!. Haced la prueba... "Esto me resulta insoportable".
Sí, "insoportable" suena peor podéis decirme. Y pregunto, ¿por qué?. Por la fuerza. Es eso, por la fuerza de la palabra. Hasta el sonido es más fuerte en su fonética, con su "p" y su "t"... Y hemos huido de esa potencia (vaya, también con "p" y "t"),
Siento que queremos suavizar, quitar hierro, no dar importancia. Por no conflictuar entramos en unas relaciones "light" donde filtramos lo que sentimos y lo que queremos decir, para dejar un mensaje descafeinado y desdibujado. Quizás en ocasiones eso ha ayudado, quizás ha sido procedente actuar de esa forma, pero, ¿no nos estamos pasando?. A veces es bueno llamar a las cosas por su nombre, o por el nombre que primero nos saldría si no utilizásemos tantos filtros. Estaríamos más en contacto con lo que pasa y haríamos llegar el mensaje claro a nuestro interlocutor.
También el recreo se pasó a llamar patio, porque quedaba mal decir recreo al contrastar con las horas de estudio. Pero no por llamarlo patio ha cambiado el sentir de liberación de muchos escolares cuando suena la campana y salen disparados a disfrutar un ratito de expansión y juego.
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